Reflexiones de taxi 2, "crónica de un hastiado"
El taxista se veía distraído y uno, para parecer más educado, le pregunta si se siente bien. Eso fue un error. Me tuve que haber dado cuenta... todo taxista, además de conductor, es también un amante de los monólogos. Y sí. Uno llega del trabajo (o del oficio que lo mantenga ocupado) a su casa... imagina que suena en su cabeza un cálido y querido "Home sweet home" (no la versión de Los Pericos) para luego suspirar tranquilamente. "Otro día ha terminado", qué bien se siente. Saludamos a la familia si vivimos acompañados. Y, si vivimos solos, nos saludamos a nosotros mismos cada vez que pasamos frente a un espejo (¿circular?). Hacemos ocio, o nos detenemos frente a más tarea... cenamos... y nos vamos a dormir.
Suena el despertador... Otro día comienza.
Nos levantamos con la almohada tatuada en la cara insultando al imbécil que dijo alguna vez "Al que madruga... ". ¡Al diablo con esa frase! Dios aún está durmiendo. En fin, nos lavamos, desayunamos (si es que tenemos suficiente tiempo) y salimos a enfrentar nuevamente las obligaciones.
Obligaciones que tenemos debido a la responsabilidad que aceptamos tener. Que pedimos tener.
Así es. La responsabilidad... la maldita y necesaria responsabilidad. De existir un mal necesario, la responsabilidad se lleva todos los premios. Para colmo es como una adicción, pero de las malas, porque la consumís sin que te termine de gustar por completo.
Responsabilidad. ¿Quién la necesita? Nadie. ¿Quiénes la quieren? Nadie... ¿Quiénes la piden? Todos. Irónico, ¿no? ¿Quién hubiera pensado que el contrato de "Ahora reclamo mi independencia" también viniera con letras pequeñas? Pero bueh, hay que aguantar con todo esto. Así es la vida, o no. Pero por lo menos así funciona. ¡Eso es lo increíble! ¡Además funciona!
Al margen de todo esto, ¿no es curiosa la trayectoria de casa al trabajo? Si no contamos con la suerte de usar algún medio de transporte propio, estamos prácticamente condenados a tener un pésimo viaje. Los colectivos infestados de gente. Los trenes zafan, siempre y cuando no estén retrasados. Al igual que el subte, que en verano te la regalo.
Pero bueno, es de conocimiento público: de nada sirve intentar escapar, ser rebelde, marginado... el "punk" es tan solo un grandioso movimiento musical, pero como ideología, es completamente inútil. Como todo aquello que carezca de belleza.
Pero bueno, al darnos cuenta de esto, todos nos quejamos, porque eso es lo que el argentino sabe hacer muy bien: quejarse. Total, es gratis... ¡Ja! Gratis, palabra mentirosa por excelencia. ¡Nada es gratis! Todo, aunque sea ínfimo, tiene un precio... y por lo general, lo pagamos nosotros.
[...] Bueno, llegamos... son $12 En definitiva, todo se resume en una sola frase: "adaptate o seguí participando".