Monte criollo
Cada vez que alguien le preguntaba a Sebastian Moon sobre su hábito en el juego y la timba, él siempre recitaba parte de un tango. "Cuarenta cartones pintados con palos de ensueño, de engaño y amor. La vida es un mazo marcado, baraja los naipes la mano de Dios."
Nadie cuestiona las incoherencias de Sebastian Moon.