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Johannes Brahms y su carácter delicado

Ilustración de Johannes Brahms y su carácter delicado

Mucho puede decirse del compositor Johannes Brahms. Por empezar debería comentar que se crió en un barrio pobre de Hamburgo y que fue su padre, un contrabajista del teatro municipal, quien le inculcó la pasión por la música y la composición.

A una edad muy temprana Brahms empezó a tocar el violín y también el piano; y fue justamente con este último instrumento con el cual entró a trabajar en una taberna local.

Como pianista de burdel, le fue relativamente bien. Su público consistía casi en su totalidad en prostitutas y sus respectivos clientes.

Los historiadores cuentan que por su trabajo en la taberna, Brahms comenzó a acostarse muy tarde y a levantarse muy temprano; este problema de insomnio lo atormentó toda su vida, pero jamás hizo nada por remediarlo. Cuando alguien le preguntaba por qué se levantaba tan temprano, Brahms respondía:

—Es que a la mañana me siento más inspirado.

Tiempo más tarde, cuando ya no necesitó trabajar en la taberna para vivir, sus amigos le sugirieron que se acostara más temprano y recuperara así las horas de sueño. A lo que Brahms contestaba:

—Eso es imposible. Es que a la noche también me siento inspirado.

Algunas personas sugieren que por no evitar la visita nocturna y diurna de la dama Inspiración, Brahms fue —tal vez— uno de los personajes que menos durmió en la historia.

Brahms era un hombre muy amable. Solía ayudar en secreto a sus colegas músicos cada vez que estos tenían algún tipo de problema.

También era una persona muy culta, pero carecía particularmente de tacto y de cualidades sociales para el trato con las personas que le desagradaban.

En una oportunidad, una cantante —que a Brahms no le gustaba en absoluto— le pidió que le indicara una canción suya para que ella pudiera agregarle su voz. Este le dijo:

—De las que tengo escritas, ninguna. Así que deberá esperar un poco.

La dama, que se puso pesada, le preguntó si debería esperar mucho, a lo que Brahms responde:

—No se lo puedo decir, puesto que las canciones mías que le recomendaría son las póstumas. Así tendré por lo menos la seguridad de no oírselas cantar.

En otra ocasión se encontraba dando un concierto y entre los integrantes del equipo musical había un violinista que al parecer no era muy bueno.

Brahms, para taparlo, comenzó a tocar muy fuerte. Cuando el violinista se quejó de que apenas podía escucharse, Brahms le dijo que era lo mejor que le podía ocurrir.

Tampoco se logró llevar bien con aquellas personas de más alto poder. Cuando el compositor era joven, no lograba encontrar un editor para su música. Siempre lo rechazaban por la misma razón. La oscuridad de su alma se reflejaba en sus notas.

Una vez se entrevistó con un editor de alta jerarquía musical. Este le dijo que su obra le había parecido demasiado triste y que la gente en general prefería cosas más alegres.

Brahms escuchó aquellas palabras e intentó hacerle caso. Tiempo más tarde volvió a visitar al editor con un repertorio nuevo al cual había titulado: "Alegremente, me encamino hacia la tumba".

Tuvo que cambiar el título, pero finalmente fue editado por primera vez.

Tras terminar su primera gira de conciertos a los 20 años, Brahms conoció a Robert Schumann. Quien además de ser compositor era editor de una prestigiosa revista de música. Schumann quedó tan impresionado por el virtuosismo de Brahms que recomendó la publicación de su música y además escribió en su revista un artículo sobre él.

Entre otras cosas, el artículo decía: "[...] En la cuna de Brahms montaron guardia las gracias y las musas [...]"

La relación con sus críticos fue normal y hasta formidable. El odio que se sentían era recíproco.

Un crítico musical de entonces, Hugh Wolf, tenía por costumbre hablar mal de la obra de Brahms. Pero una vez, curiosamente para todos, lanzó un par de elogios. Cuando los amigos de Brahms se enteraron de este acto, le preguntaron qué opinaba sobre esto. Brahms contestó:

—Estoy indignado. Ya no hay nadie en quien confiar. Fallan hasta los mejores enemigos.

Este era Johannes Brahms. Crudo y honesto. Un individuo marcado por su talento y sufrido por su carácter.

Para finalizar, y a modo de hacer esta pseudobiografía más entretenida, seguiré el consejo de un amigo y acompañaré este relato con un archivo multimedia que ayude a ilustrarlo.

Pues bien. De Johannes Brahms, "Guten Abend, gute Nacht" interpretado por Martin Gross.

Guten Abend, gute Nacht — Martin Gross