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El narrador de historias

Ilustración de El narrador de historias

El narrador de historias tiene en su poder un libro mágico cuya cantidad de cuentos y relatos podría calificarse de eterna. Aquellos que creen en lo paranormal sostienen que ese libro pasó por las plumas hechizadas de los 1600 poetas malditos que habitan en el infierno.

Entre los ecos perdidos del barrio se comenta que todas las noches el narrador llama a la puerta de todos los vecinos, preguntando por alguien con deseos de oír una historia. Quien aceptase se condenaría en todas las vidas.

El costo es conocido. Una historia, un alma.

La leyenda también dice que el narrador es en realidad un recolector de personajes y que cada uno de ellos fue, en algún momento de la existencia, una persona curiosa ávida de un buen relato.

Los antiguos fatalistas afirmaban que nuestras vidas eran en realidad un relato contado por un ser conocedor de todos los destinos y/o finales.

Desafortunadamente son pocos los que aún creen con fervor fantástico en la existencia de seres como el narrador de historias. La modernidad se encargó de matar los imposibles haciéndolos posibles.

Supongo que por eso ya nadie se pregunta, con cierto temor, quién llama a sus puertas por las noches al grito exaltado de —¡Historias, cuentos o relatos! ¡¿Quién quiere oír una historia, cuento o relato?!—. Esto es una pena porque se presta a fomentar la confusión masiva.

Una puerta no es sólo un pedazo de madera o metal que separa el exterior del interior, o una habitación de otra. Una puerta es también la representación de una entrada, aquello que marca el pasaje de un lugar a otro; no sólo físico, sino también poético.

Es por eso, estimado lector, que es inútil resistirse. Dado que la puerta es —en esta ocasión— la historia que se encuentra leyendo, y el narrador ha terminado ya con su relato.

Lamento informarle que es demasiado tarde. Usted se ha convertido en un personaje más dentro de las páginas de este libro de historias y relatos eternos…

Pero no desespere, es probable que no note la diferencia.