De las pesadillas del autor
He de confesar que tuve un sueño espeluznante.
Estaba solo y me encontraba siendo atacado por serpientes, escorpiones y otros animales poco nobles.
Como es común en este tipo de sueños, la sensación que se respiraba era la desesperación y las ganas de huir.
Sentía que la única salvación era traspasar una puerta que estaba a mi izquierda.
Una puerta que me alejaba de todo y me conducía al olvido. Eso no me gustó.
Un detalle menor que debo destacar: en la alfombra de bienvenida se podía leer una inscripción macabra: "Lasciate ogni speranza voi ch’entrate".
Supongo que el Dante quiso sumar tormentos a mi sueño.
Me entregué a mi suerte con esos animales y rogué despertar pronto.
No hay nada peor que ser olvidado.