Crónicas Absurdas: "Maldito egocéntrico"
I
Hecho número uno. Un artista no puede pecar de modesto.
Hecho número dos. Un artista no debe pecar de modesto.
Hecho número tres. En caso de que un artista no logre respetar los hechos uno y dos, se verá condenado a la suerte popular; en donde las musas brillan por su ausencia y los éxitos son solo mundanos y aplaudidos por los menos dignos.
II
Qué difícil es callar al ego…
cuando al unísono todos exclaman: «¡Qué genio! ¡Qué genio!».
Sin quererlo o aun desearlo, en lugar de tener lectores…
me han castigado con fanáticos…
Insulsos de mente y alma, que no me aplauden ni me respetan…
Solo gritan y se exasperan mientras besan el suelo de mi miseria.
Qué difícil es callar al ego…
cuando al unísono todos gritan: «¡Qué divino! ¡Qué excelso!»
Anhelan mis palabras hirientes y mis gestos macabros.
Son mi séquito de insectos, mis masoquistas literarios;
vástagos de falsos burgueses y mediocres perdonados.
Qué difícil es no escuchar al ego… más aún dejarlo de lado
pues soy el Maldito egocéntrico que odia a sus fanáticos…
Porque de nada me sirven, mas nada me dejan…
solo están allí, con sus sonrisas hirientes y sus falsos halagos.
Y desde el Altar donde me han puesto, junto a Dioses y Titanes;
Les arrojo mi inútil desprecio, mi odio y el más sincero agradecimiento…
Pues ¿qué sería de mí, de mis lectores o de mis escritos…
… sin las personas que alimentan mi ego y fomentan mi apetito?
Era de noche y estaba acompañado, mi mente y mis fanáticos: mi única compañía... a grito desesperado alcé mi pluma, para que su tinta desangrara más crónicas absurdas.