Crónicas Absurdas: “Corazones muertos”
I — El llamado
Ante el vacío que llenaba la hoja en blanco, el Artista se vio obligado a llamar a la dama de las inspiraciones.
Y la dama apareció, le acarició el rostro y dijo…
II — La Musa comienza a hablar
Lo peor de los corazones muertos es su naturaleza acabada.
El bombeo de sangre libre de corrupciones.
El néctar carmín que continúa su danza,
perdurando la existencia y la pesadez del aire vacío.
Lo peor de los corazones muertos es la indiferencia.
Cuando ya no queda mugre en el barro del hastío.
Y ni las penas ni las miserias encuentran lugar
en el armario de las verdades que no se dicen.
Lo peor… son los silencios que rompen el letargo.
La calma que carece de tragedia o de bienestar.
Aquella que no apacigua, puesto que no hay furia contenida.
El espacio, tal vez soez, entre la guerra y la paz.
Lo peor se encuentra en las miradas que no hablan.
En los ojos que no oyen y en las palabras que no tocan.
Lo peor son los “sin embargo” que parecen “tal vez”.
Las afirmaciones que no contradicen…
El cáncer que no llega a enfermar ni aleja a la muerte.
Aun así, y por sobre todo lo demás…
Lo mejor de los corazones muertos,
es que rara vez vuelven a latir.
Era de noche y estaba descorazonado, mi mente y los latidos: mi única compañía… a grito desesperado alcé mi pluma, para que su tinta desangrara mis crónicas absurdas.